ESPAÑOL
CATALAN

 

 

 

ESPIRITUALIDAD

 

El espíritu de San Vicente de Paúl configura nuestra espiritualidad que, según la vivencia de Teresa Cortés puede resumirse en las siguientes características:
*Ver a Cristo en los enfermos y niños abandonados.
*Hospitalidad sincera hacia quien necesite nuestra ayuda, en una actitud de servicio sencillo y alegre, acogida entrañable al pobre en paciente gratuidad. Esta espiritualidad humana y cristiana ha de ser el centro de nuestro ser y actuar. Vivido desde la fe en continua conversión. Nuestras Madres siguiendo la misma línea añaden, que hemos de servir a los pobres y enfermos con afecto, amor y entrega, sin perder de vista que cada persona es imagen de Cristo y esto sólo podremos vivirlo estando en relación constante con el Señor.

 

 

ESPIRITUALIDAD DE LA CRUZ

 

La Santa Cruz es nuestra titular, nos recuerda el sufrimiento de Cristo, que es el sufrimiento de nuestros hermanos necesitados y nos dice: “Todo lo que hacéis a cada uno de ellos a mi me lo hacéis”.

 

ESPIRITUALIDAD MARIANA

María, madre nuestra y madre de la Iglesia, por su disponibilidad sin reserva, es para nosotras modelo de fidelidad y entrega, en Ella encontramos la ayuda para llevar a término nuestra misión, exigiéndonos ser fieles a los orígenes, protagonistas del presente y constructoras del futuro.

 

COOPATRONOS (San José, San Rafael, San Juan de Dios)

 

 

SAN JOSE
Figura sencilla y humilde, silenciosa y pobre en apariencia, pero Dios le encomienda una misión única y maravillosa. Este hombre del silencio es un hombre aparte, aun en medio de los bienaventurados. De estirpe real, de la familia de David. Dios le muestra un amor preferencial, y él responde sereno, fiel y agradecido.

 

 

SAN RAFAEL
El Arcángel es un poderoso intercesor que ayuda, por voluntad de Dios, a sanar la enfermedad física, mental y espiritual.

 

 

SAN JUAN DE DIOS
un hombre que dedicó su vida al cuidado de las personas enfermas en el siglo XVI. Su conversión religiosa y su enfervorizada opción por los más pobres le lleva a ser considerado como un loco, por lo que es trasladado al Hospital Real de Granada, en el que Juan experimenta en su propia carne el cruel trato que recibían los enfermos. Es en este momento cuando nace la vocación de Juan de Dios de servir a los pobres cuando se encuentran en condiciones de máxima debilidad, carentes incluso de la salud física y mental.